

Sant Cugat es una ciudad abierta y acogedora, que combina la riqueza de su patrimonio histórico con un amplio abanico de actividades lúdicas y culturales. Destaca por su calidad de vida, por un entorno natural privilegiado alrededor del Parque de Collserola y por un urbanismo equilibrado, con una gran cantidad de zonas verdes y parques urbanos.
Sant Cugat todavía mantiene el ambiente de pueblo a la vez que es una ciudad moderna y vanguardista.

El Celler Cooperatiu se construyó en 1921 gracias a las aportaciones de un grupo de propietarios para elaborar y almacenar vino.
Es una de les edificaciones más antiguas de Sant Cugat y tiene sus orígenes en una de las torres de defensa del siglo XI.
Estan situados en los soportales de las casas que formaban parte del núcleo primitivo de la villa de Sant Pere d'Octavià.
El Monasteriio de Sant Cugat es el gran referente identificativo de nuestra ciudad.